
Se oía el ruido del fuego en el hogar y por un momento me detuve a mirarlo. Tan bello era, tan poderoso...sus llamas rojas, naranjas, azules, amarillas; crecian y se achicaban como regulando sus emociones. El ruido y el olor se entremezclaban en mi cabeza con esa imagen y por un instante sentí que había viajado lejos de la realidad, pero muy lejos, a un mundo paralelo quizás... ¡qué tontería!. A los 5 minutos, aunque a mi me parecieron una eternidad, fui forzada por mi juguetón perro a regresar al mundo real, o por lo menos aquel que todos vemos como real.
Miré el libro, que ya no me parecia un reto, ni siquiera interesante...sólo queria volver a aquella dimension por la que habia vagado, a la cual solo el fuego podía llevarme. Decidí agregar unas leñas al hogar, quizás fueron demasiadas...el fuego empezó a crecer, a agitarse como gritando de dolor ante mis ojos, comenzó consumiendo la madera, seguió con la alfombra, el libro, mis pantuflas; y yo seguía atontada con su belleza, su grandeza, y ya habia vuelto a la realidad de ensueños, me habia ido.

3 comentarios:
A veces presiento que esa dimensión esta muy dentro nuestro.. aunque pareces viajar, no? como si te fueras.. de repente, te fueras por las llamas a... si, creo que es un lugar muy dentro nuestro...
Pero no pensé que a alguien más le pasara eso..
Ese libro del que hablás tiene propiedades estupefacientes..
Sabes que acabo de leer el ultimo parrafo y creo que me lo saltee la primera vez que lo lei! Nunca te paso? jaja..
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