16 de octubre de 2011

Les facilito una pista, fue cuando llegué a esta vida.
Me dieron tal bienvenida, fue amor a primera vista.

Con ese abrazo sin tiempo, sellaste todo el sentido
de que hoy estés donde estés yo me sienta protegido.



El alfajor en la mochila a diario explica por qué
hoy le pongo 3 de azúcar al café.

Feliz día.

9 de octubre de 2011

Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado a una correa que apriete demasiado.
Hazm
e sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como a un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea ni tuya ni mia, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrific
a tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya p
odido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No m
e asustes.

Vete lejos. Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mis labios con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro por mi.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
No lo tragues.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos. Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor. Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepientas.
¿Por cuánto te vendes?
Regálame a tus ídolos. Y
o te enviaré a los mios.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel, hasta que dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café. Caliente, claro.
Sin azúcar. Sin aliento

Daniel Valdes

3 de octubre de 2011